Thursday, October 02, 2008

Guadalupe

El domingo ,decidí ir a Misa. El día ya había cedido espacio a la noche, así que las opciones abundaban. Me encaminé a la parroquia de Guadalupe, en el centro o casco viejo de San Pedro. No cabe duda que cuando mientas se recorre este municipio de oriente a poniente, se puede ver de forma clarísima el cambio material en deterioro, pero también se palpa el cambio humano en incremento.

Entre calles aun adoquinadas se encuentra enarcada la plaza central. Las viejecitas que con sus mecedoras fuera de sus casas y con sus pláticas de antaño dan vida al lugar hacen que te transportes fuera de la ciudad regia de tiempo actual. La plaza se yergue llena de parejas a la antigua usanza; el quiosco revoloteado y rebasado por niños; el danzón popular bajo el viejo edificio de gobierno; Las campanadas de la Iglesia frente a la plaza y el aire fresco que todo lo rodea… Experiencia única tomando en cuenta que estamos metidos en el corazón de Sanpeterlandia.

Pero lo más llamativo aquí es la gente. La gente es más cálida. Aquí la gente se preocupa por el de junto sin reparos; aquí la gente regala sonrisas originales; disfruta cada momento; no le importa el “cuanto te apellidas?”, no le importa el cómo vienes, igual se aprietan en la banca para que un perfecto desconocido pueda gozar del estar sentado. Aquí la gente es sencilla y verás, te dice lo que piensa y como lo piensa. Aquí si que la gente es diferente.

Pienso volver, no es la primera vez que me llevo esta impresión, aunque sí la primera que la escribo. Solo salí de ahí con una gran desavenencia: “el moritas” aquella cantina que desde más jóvenes frecuentábamos, ya no se encuentra más ahí. Gran tragedia, comparable en desdicha a las narradas por los antiguos griegos.

2 comments:

Txuicano said...

¡YA NO ESTÁ EL MORITAS! HECTATOMBE HERMANO, HECTATOMBE.

SIGNO DE LOS DÍAS. Nos vamos haciendo viejos.

Abrazo,

JS

Marciano said...

Gran ironia de la vida.... conozco gente en mi "gran" ciudad que piensa que la gentes de pueblo son poco y más unos ignorantes, que tiene la suerte de vivir bajo un techo, pero es como decis, cuando uno visita esos pequeños pueblos olvidados de la mano del progreso encuentra más coordialidad y respeto que en las grandes ciudades. Alli conviven todavia los buenos modales, la sencillez y el respeto. Seria bueno que en las grandes ciudades se vuelvan a redescubrir esos valores perdidos.
Saludos.