Thursday, October 27, 2005

Introduciendo a un personaje.

Hoy contaré un poco de historia familiar, en concreto sobre mi abuelo materno, que es todo un personaje. He aquí un breve semblante.

No terminó sus estudios para ganarse la vida y costear los estudios de sus hermanos más pequeños. Por asares del destino se casó con la madre de mi madre, niña rica, hija de un empresario con las tres panaderías de la ciudad hasta la quiebra del negocio por la mala administración de mis tíos abuelos y la llegada de Bimbo.

Relojero de profesión. De carácter fuerte. Esto lo dejó claro desde que éramos peques cuando, con una salida de mis padres, nos dejaron a su cargo (habitualmente batallaban para conseguir con quien dejarnos… no sabría explicar por qué) El problema estuvo cuando quiso ejercer autoridad sobre los 4 plebes, que respondieron al unísono:

- “calla no es tu casa, aquí no mandas”

ERROR!!! Grave Error

Pronto brotó la fuerza de su cólera, y dejó en claro que mandaba, en nuestra casa y en nuestra vida… (al menos en ese momento) Nos hizo gastar toda una tarde sentados en la escalera.

Por otro lado increíblemente paciente, impactaba verle grande, encorvado, con un lente en un ojo, desarmando pacientemente un diminuto reloj de pulsera, limpiando pieza por pieza… lo puede constatar durante 1 verano de trabajo como ayudante de relojero.

Excursionista por afición. Desde la infancia de mi madre se dedicó a subir cerro a diario, y en fin de semana algo poco más fuerte y cada años, los tradicionales volcanes. Convenció a mi madre de que era justo lo que necesitábamos para nuestra formación y comenzamos a caminar con él. Todo bien, menos el horario. Salíamos con él los domingos a las 3:00 a.m. para llegar el mismo día antes de las 2:00 p.m.

A grandes rasgos este es mi abuelo (aunque Tote lo resume en 1 palabra que por censura no aparece aquí). De él tengo dos cosas. El espíritu nómada y algo del carácter, y no precisamente el lado paciente.

Ahora me ha invitado a una caminata que organiza cada segundo fin de semana de noviembre con sus decrépitos amigos “los viejitos caminantes”. Consiste en salir en camión a Saltillo y volver a Regioland caminando por la sierra. Es una travesía de 24 hrs. continuas sin escalas. Se que racionalmente no tiene mucho sentido, pero esto tiene un “no se que” que llama, que invita a hacer el recorrido.


PD.
Se descubrió que no era solo un ratón sino dos los que recorrían la casa, por lo que se recompensará cualquier información que lleve a la captura o defunción del segundo paseante.

3 comments:

HÉCTOR said...

Suena apetecible...por la compañía , más bien.
Disfruta del paseo.
saludos

Anonymous said...
This comment has been removed by a blog administrator.
Po said...

Yo quiero hacer ese viaje. Ya lo había pensado como temática de una novela psicológica