Tuesday, November 22, 2005

Crónica de un viaje Marciano

sobre la caminata Saltillo-Mty
y la problematica de cuando se junta la gente sin sano juicio
Sábado 19, 4:20 am

Suena el despertador. Así comienza esta nueva locura. Pienso en dejar todo y dormir, me doy cuenta que no volveré a tocar cama hasta dentro de 24 hrs… me parece que es el único momento en el que la cordura ha hecho acto de presencia.

5:45 am

Goyo (mi hermano) nos ha hecho el favor de llevarnos a la central de autobuses. Hemos tomado uno rumbo a saltillo. Los compañeros de viaje se divierten con la película, yo he optado por dormir.

7:00 a.m.

Dejamos el camión. Tras la foto inicial con todo y banderines, inicia la caminata

8:00 a.m.

Llegamos a “Los Valdés”, último pueblo antes de introducirnos a la sierra

9:09 a.m.

Llegamos de nuevo a “Los Valdés”… Resulta que en un momento giramos a la izquierda. A los 20 min. De nuevo a la izquierda. Siempre tuve la impresión de que volvíamos, pero confíe en las 25 (con esta) ocasiones que lleva mi abuelo como guía. El que lleva el GPS confirmó “vamos bien”… resulta que el punto que le marcaba era los valdes, y no lo había visto así por el zoom ahora se ve la trayectoria… un círculo perfectamente trazado. Caminamos 3km adicionales. La cosa se lleva bien, pues vamos iniciando y hay energía, a demás a eso hemos venido, a caminar.

9:41 a.m.

Las botas comienzan a confabularse. Amenazan con hacer traición y sacar ampolla. Se ponen algo de medios para evitarlo. Aún es muy temprano como para empezar con esto.

10:49 a.m.

Llegamos a “San Juan de las Bonitas”. Estaba en San Juan, pero bonitas no había ni una. Las botas han consumado la traición. Me sangra la parte superior del talón en ambos pies, me tengo que parchar.

11:22 a.m.

El hermano sol decide dar su cara.

1:00 p.m.

Llegamos a un pueblecillo cuyo nombre no recuerdo. Nos recibe una familia con tradición de ayuda a los caminantes. No estamos más de 30 min, pero ha habido tiempo suficiente para comer y reponer energías.

2:38 p.m.

Nos detenemos en un monumento a Pedro Carreño, antiguo caminante y persona de bien que ayudo mucho a los caminantes. El abuelo da un breve semblante de la vida de este hombre y nos pide un minuto de silencio y una oración.

3:00 p.m.

El dolor de las cortadas va incrementándose.

3:37 p.m.

No aguanto más, las ampollas producen intenso dolor. Hacemos pausa larga (10 min). Me quito las botas. Las calcetas llenas de tierra y sangre. Mala señal. Los parches se habían despegado, de ahí el dolor. Parcho de nuevo, ahora me facilitan “tepe” para estabilizar el parche. Cambio las botas por los tennis para correr, son más ligeros, y menos resistentes a las piedras, pero garantizan buen trato al pie.

3:41 p.m.

Larga planicie. El guía autoriza trote para el que quiera. Me río pensando el la ironía de la broma. Lalo comienza a trotar. El abuelo agiliza el paso. No era broma…

Lalo no está tomando agua, sino suero. Buena técnica a implementar.

4:47 p.m.

Nos topamos con una camioneta que ofrece apoyo. Me ofrecen “frotaciones” en las piernas. Aunque traigo indicios de contractura ( el aire está demasiado frio y sigo en shorts) las he rechazado. Tengo la convicción de que me arrepentiré después. Tengo que aprender a dejarme querer.

Me doy cuenta que estoy haciendo anotaciones cada 40-60 min.

5:23 p.m.

De nuevo nos “enfundamos” el frío es ya intenso. Nos encontramos justo a la mitad del recorrido. Hace poco nos ha salido a escasos 20 cms. Una cascabel en el camino. Es la primera vez que veo tan de cerca un animal de estos. Me llena de miedo. El sonido de su cascabel infunde de pánico. Le he tomado una foto.

7:20 p.m.

Arribamos a “los Hernandez” no es un pueblo, es la casa de una familia que vive allí perdida. El abuelo saca obsequios que les llevaba. Un reloj, unas fotos, etc. Cenamos. Prepare una sopa instantánea, cena caliente, reconfortante.

Ya no puedo más estoy exhausto. Debí haber hecho caso a mamá.

Me pongo el ipod para evitar pensar en el dolor y el cansancio. Una canción casi me hace llorar. Creo que el cansancio me ha puesto algo meloso, me aguanto solo para no dar mala impresión.

9:15 p.m.

Canto, bailo, grito al ritmo de las canciones, quiero evitar a toda costa pensar en lo que resta, en ocasiones es inevitable.

10: 43 p.m.

Nos introducimos a un cañón. El viento gélido se mete entre la ropa, atraviesa la carne y llega a los huesos. El suelo es de grava suelta que al pisar se hunde el pié. Es una sensación similar a la de caminar en nieve, pero el cansancio hace de las suyas, los tobillos se doblan, las piedras grandes parece que se atraviesan y hacen tropezar. En una de esas choco con una grande, no aguanto, he gritado todos los improperios que se me venían a la cabeza, al terminar las letanías, el grupo ríe. No había hablado en buen rato… y ahora que abro la boca ha sido para eso.

11:50 p.m.

El abuelo tropieza y cae entre las rocas, he querido ayudar, pero estoy torpe y lento. Impresionante demostración de fortaleza. Se levanta solo, carga de nuevo la mochila, sin palabra alguna sigue su camino.

Domingo 12:15 a.m.

Nos detenemos. Polo se tiene que parchar ampollas, aprovecho para hacer lo mismo con unas que amenazan a surgir. Noto que me hablan, pero sigo con la música. No he escuchado nada, solo asentí con la cabeza. Hay algunas bromas, todas simples e incoherentes.

1:45 a.m.

Salimos cerca de la rompepicos, esto ya me es conocido, solo faltan 10 k para llegar a la puerta de la huasteca y de ahí otros 10 a miravalle. Ya se le va viendo fin a esto, serán solo 4 o 5 hrs más.

2:15 a.m.

Me estoy retrasando, el abuelo me ha esperado, dice que quiere oirme, no se me ocurre nada para decirle, solo le digo “hay vamos, hay vamos… jodido, pero contento”

2:30 a.m.

Al fin la puerta de la huasteca, descanso de 5 min. Viene el asalto final, dejo el ipod, quiero vivir los últimos 10 k con todos los sentidos. Ahora la tentación de abandonar la empresa es más que fuerte, ya hay taxis que invitan a abordar… pero si ya hemos llegado hasta aquí vale la pena terminar.

La debilidad es mucha y el dolor intenso, jamás había experimentado tanto dolor, pies, tobillos, rodillas, cintura, cada paso me parece como el último posible, pero poco a poco. Me cuesta trabajo hasta subir las banquetas. Ahora voy más retrasado, a ratos alcanzo al grupo, pero no soy capaz de mantener el ritmo.

El último descanso, en una parada de camión, Polo me recomendó acostarme, lo hice con gusto, poco faltó para quedar dormido, pero emprendimos de nuevo la marcha.

4:45 a.m.

Legamos a miravalle. Al fin de todas las excursiones solía experimentar melancolía, de dejar atrás algo grande y volver a la rutina, ahora no deseo más que llegar a mi casa y dormir.

Felicitaciones generales. El tiempo ha sido de 21:45.

Lalo me lleva a casa, su tiempo es de 21 hrs, me dice que se tomó analgésicos antes de empezar el recorrido, le ayudó. Me recomendó algunos.

Los parches de las ampollas aún no me los puedo quitar, me dicen que caen solos, a ver cuanto duran.

PD.
aunque puede ser demasiado tarde… si te da pereza leer esto no lo hagas, que ya publicaré un resumen y fotos

2 comments:

Po said...

Eres mi héroe.

Yo había pensado ese recorrido para una novela psicológica en donde un joven, harto de la vida, se marcha de su casa rumbo a Saltillo, y en el camino va repasando las grandes cuestiones de la vida.

Me gustaría hacerlo algún día... por lo menos tratar.

robespierre said...

va... me presto para el experimento
luego te doy mas detalles para tu novela. Y vaya q hay tiempo y cosas pa pensar.

como chascarillo: ocurrió q una viejecita saltillense bien intencionada se topó con un grupo de caminantes. les preguntó:

- a donde van?
- a mty sra

pronto sacó $10 pesos de su bolso

- tenga, hay van juntando pal pasaje...