Friday, November 04, 2005

Olé

Ayer por la tarde, la cita tuvo lugar en el cortijo "San Agustín". Llegó el toro primero, un excelente animal de la ganadería “las vecinas iracundas”. Dio la vuelta al ruedo esperando encontrar a quien embestir, pero todos estaban metidos en los burladeros. No hubo tercio de varas ni de banderillas. A causa de la falta de puyazos, el toro venía especialmente bravo. El juez de plaza, que se percató de la presencia del bravío animal, llamó al torero.

El torero estaba cansado, por lo que salió decidido a no dar mucho espectáculo. Se planto frente al toro, callado y sereno. El toro comenzó a mugir con fuerza, se le veía encolerizado. El matador sin pases previos se prepara con el estoque y se tira a matar.

- Ok. Te lo arreglo todo.

El toro grita de nuevo, lanza los mismos mugidos… ¿No era esto lo que quería? ¿Acaso quería más confrontación? El torero permanece igual callado y sereno hasta que el toro cae. Voltea a ver al juez de plaza que lo observaba todo desde la altura de su palco. No hay pañuelos, orejas ni rabo… solo una sonrisa.

1 comment:

The Anointing said...

Una sonrisa??

Es esto una alegoría?